Esti Zumake. Valoración 7,5/10He de reconocer que me acerqué a "L'important c'est d'aimer" con cautela. El título me producía cierto recelo ya que temía encontrarme con un melodrama sentimental y el hecho de que lo protagonizasen Romy Schneider (la tierna Sissi Emperatriz) y Fabio Testi (al que consideraba un actor de poca monta) no ayudaba demasiado. Pero por otro lado un motivo de peso hacía que esta cinta me provocase una atracción irresistible. Este motivo se llama Andrzej Zulawski, y afortunadamente, bastó una sola secuencia para que un nudo en mi garganta confirmase que efectivamente me encontraba frente a un film puramente zulawskiano. Para los que no sepan a lo que me refiero con esta definición, aclararé que el cine de Zulawski es seguramente una de las experiencias más perturbadoras que podemos experimentar frente a una pantalla. Es un cine arriesgado y provocador, poblado de personajes atormentados que atraviesan situaciones de lo más surrealistas, en el que la entonación juega el papel principal como en un poema y que en ocasiones puede resultar exagerado y excesivo pero que contiene una carga emotiva tan fuerte y visceral que, para bien o para mal, nunca resulta indiferente.
"L'important c'est d'aimer"(1975) es la tercera película del director polaco y la primera de una etapa francesa a la que seguirían dos producciones más, "Possession" (La Posesión 1981) y "La femme publique" (La mujer pública 1984). Una etapa en la que el director aborda el tema del amor como una constante y que le sirvió para obtener el reconocimiento mundial después de que el régimen comunista de Polonia, su país natal, censurase su segunda película "Diabel".
Este film es una adaptación de la novela de Christopher Frank "La noche americana", que describe el triángulo amoroso que surge entre la actriz fracasada Nadine Chevalier, su impotente esposo Jacques y Servais Mont, un fotógrafo que tras conseguir unas fotos furtivas de la actriz queda fascinado por su belleza. A través de un guión circular el director cierra con habilidad una historia en la que se abordan temas como el fracaso y la compasión, mezclando elementos tan dispares como la pornografía, el chantaje, las drogas y las orgías sadomasoquistas con el teatro de Shakespeare y los versos de Rimbaud. Este guión repleto de personajes grotescos nos adentra en un mundo sórdido del que parece imposible escapar, pero en el que también pueden germinar sentimientos más profundos como el amor, que no entiende de circustancias, la compasión o el sacrificio. A medida que la cinta avanza y los personajes desnudan su alma, la historia se vuelve cada vez más delirante, la cámara gira enfebrecida con la chirriante música de Georges Delerue de fondo produciendo más inquietud si cabe y alcanzando el clímax en momentos de auténtica catarsis.
Otro factor a destacar de esta película y del cine de Zulawski en general, es la capacidad del director para exprimir hasta la última gota el talento de los actores con los que trabaja, especialmente en sus trabajos con las actrices Romy Schneider, Isabelle Adjani y Sophie Marceau.
Un ejemplo perfecto es la primera secuencia de esta película, en la Zulawski pide al personaje de Nadine que se salte las reglas, que mire fijamente a la cámara y que convenza al espectador de su sufrimiento. El resultado es sobrecogedor, la actriz logra que el espectador se apiade de ella y la separe del ambiente tenebroso que la rodeará el resto del film. Gracias a este papel Romy Schneider realizó una de las interpretaciones más reales y conmovedoras que nos ha ofrecido el cine y obtuvo el Premio César a la Mejor Actriz en 1976. De Fabio Testi debo decir que me ha sorprendió gratamente, su actuación es muy aceptable al igual que la de Jacques Dutronc en el papel del marido, un personaje dificil que en un principio nos muestra un carácter histriónico y ridículo pero que finalmente se libera de su máscara de payaso para sincerarse y explicar los motivos de su patético comportamiento. Y como no, destacar la soberbia presencia de Klaus Kinski que chapotea como pez en el agua en esta historia a su medida.Espero que este director polaco no caiga en el olvido y que se reedite de nuevo su filmografía, con títulos tan transgresores como "La posesión", una de mis películas fetiche, o "El globo plateado", proyecto que el director tuvo que abandonar por falta de presupuesto grabando solamente la mitad de la película que de por si supera las tres horas de duración.